Ted Bundy. Un asesino serial, parte 2.

Publicado por Vorágine en

En 1975 ya se conocía el retrato hablado de aquella persona que había aterrorizado a los Estados Unidos, Ted Bundy, el hombre más buscado por el presunto asesinato de aproximadamente treinta mujeres a lo largo de tres Estados. Se caracterizaba por un modus que era peculiar, pues con su deslumbrante encanto lograba que sus víctimas se sintieran seguras y confiadas antes de que éste pudiera atacarlas. En nuestro artículo anterior, vimos los inicios de Ted Bundy, uno de los asesinos en serie que más han horrorizado a la historia.

LA PRIMERA DETENCIÓN.

Luego de que las comisarías de diferentes ciudades se encontraran rastreando a la misma persona, se recibió una llamada anónima de quien posteriormente fue identificada como Meg Anders, la ex novia de Bundy, quien llamó a la policía para identificar a quien fuera su pareja sentimental, manifestando este solía tener facetas de ira y rabia; luego de esto a la policía se le facilitaron fotografías de Ted para poder hacer una mejor investigación, sin embargo, la astucia de este asesino lo hacía cambiar de imagen constantemente, tanto que lograba engañar los testigos que se reunían para hacer una identificación ocular.

Bundy parecía estar siempre un paso adelante de la policía, pues además de cambiar de apariencia, adoptó la estrategia de trasladarse de un estado a otro; sin embargo, con el paso del tiempo fue siendo más descuidado y sus ataques eran cada vez más de erráticos y temerarios.  

Inteligente, camaleónico y otras 20 cosas que no sabías de Ted Bundy
“Los muchos rostros de Ted Bundy”.

Ted Bundy creía estar por encima del intelecto de la policía, pero con una descripción más detallada y las fotos que su ex novia había dado, así como un conocimiento de su modus operandi que incluía el uso de su Volkswagen beige, fueron clave, ya que finalmente el 16 de agosto de 1975, Bundy fue detenido a bordo de dicho vehículo, debido que llevaba las luces apagadas, y al hacer una revisión se encontraron, entre otras cosas, una palanca de metal, esposas, cinta adhesiva, cuerdas y otros indicios que dieron lugar al inicio de una investigación en su contra.

JUICIOS Y FUGAS.

Cuando a Bundy lo detuvieron a bordo de su Volkswagen, negó absolutamente todo. La gente que se enteró y que convivía con él llamaban a la estación de policía para decir que era un sujeto loable, distinguido e incapaz de hacer las atrocidades de las que se le acusaban. Además, a pesar de las múltiples coincidencias que Bundy tenía con el sospechoso de violentar y asesinar a veintinueve mujeres, la policía no tenía pruebas contundentes para poder vincular al detenido con tales delitos.

Bundy despidió a sus abogados y solicitó representarse a sí mismo.

A principios de 1976 comenzó el juicio en contra de Theodore Robert Bundy, acusado de secuestro agravado. Bundy tenía 29 años y había sido un estudiante destacado de derecho, por lo que sabía que en ninguno de los casos existían las pruebas necesarias para sentenciarlo, y siempre se le vio alegre y confiado, declarándose inocente y sonriendo a todo el mundo, por lo que a la sociedad le costaba trabajo creer que este hombre había sido el autor de aquellas aterradoras historias. Sin embargo, al final de ese juicio, Bundy fue sentenciado a 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional.

Durante sus primeros tiempos en prisión, a Ted se le realizaron diferentes tipos de exámenes, incluyendo psicológicos y psiquiátricos; los doctores habían determinado que Ted Bundy era una persona sana, libre de adicciones a las drogas o al alcohol, y no se le detectaron problemas psicológicos, pero fue a través de las pruebas periciales que todo cambió para él, pues estas por fin habían revelado que dentro del auto que el detenido conducía, se encontraba el ADN de dos víctimas, además de haberse encontrado la palanca que había ocasionado traumatismos y contusiones cerebrales a otras más. Por lo que ese mismo año, ya estando en prisión, Bundy enfrentó cargos por el asesinado de dos personas más y en 1977 fue trasladado a la prisión de Colorado.

Objetos encontrados en el Volkswagen de Bundy / Foto al ser detenido / Huella de la mano del asesino.

No obstante, Ted Bundy se seguía comportando de una manera confiada y seguro de sí mismo, sin embargo, durante el juicio que enfrentaba por homicidio, Bundy decidió despedir a sus abogados y solicitó poder representarse él mismo, como era su derecho, por lo que el juez a cargo se lo concedió, permitiéndole ir constantemente a la biblioteca de la corte para estudiar su caso. Fue en ese trayecto que, según narró el propio Bundy, se entrenó para poder hacer su cuerpo resistente, pues comenzó a saltar, primero al suelo desde su cama y cada vez más alto. Por las múltiples visitas a la biblioteca conocía las instalaciones de la corte y además había estudiado la seguridad de esta, así que mientras todos creían que Ted preparaba la defensa de su caso, él en realidad se preparaba para la fuga, por lo que por fin el 7 de junio de 1977, durante el segundo juicio en su contra, Bundy saltó de la ventana del segundo piso de la corte y huyó a una zona montañosa de Aspen, Colorado. Desapareció por seis días, sobreviviendo en una cabaña abandonada de la zona, sin embargo, fue capturado por segunda ocasión cuando trató de robar otro Volkswagen

Bundy siendo arrestado por segunda vez, luego de huir a las montañas de Colorado.

Bundy no dejó de manifestar su inocencia y culpó a todos por no creer su versión y acusarlo de dichos crímenes, y a finales de ese mismo año de 1977, el 30 de diciembre para ser exactos, volvió a escapar de prisión. Con esto, Bundy demostraba dos cosas, por un lado su gran audacia y por otro, la incompetencia de la policía de los Estados Unidos en la década de los 70’s, pues su segunda huida fue aún más simple que dar un brinco por la ventana. A Bundy se le ocurrió la idea de trepar al techo de la prisión y desde ahí accedió a otro techo del área; había perdido alrededor de 35 libras y era más ligero, así que esperó a que no hubiera nadie para a la mañana siguiente salir por la puerta delantera de un departamento de la prisión. Pasaron quince horas para que pudieran detectar que Bundy había escapado. Esta vez había huido a Chicago y Florida usando el seudónimo Kenneth Misner.

ÚLTIMOS CRÍMENES.

No pasó mucho tiempo para que atacara nuevamente. Apenas quince días después de haberse fugado de prisión, Bundy fue visto al salir de una casa de fraternidad de la Universidad de Florida, portando una gorra azul y una carpeta envuelta, luego de herir gravemente a dos jóvenes universitarias; sin embargo, estas fueron encontradas con vida y luego de recuperarse pudieron narrar los hechos del ataque. Ya se conocía el trabajo de Bundy y de inmediato se convirtió en el principal sospechoso.

Sus actos eran cada vez más erráticos e inconsistentes. Dejaba a sus víctimas medio muertas y, aunque eran agredidas brutalmente, sobrevivían y daban testimonio del horror que habían vivido. Durante los siguientes dos meses luego de la fuga de Bundy, se registraron seis ataques a distintas mujeres, dentro de los que se encuentra el brutal asesinato de una niña de doce años, misma que a la que Bundy había engañado para llevarla a una vagoneta blanca, con la que operaba en ese entonces. Para su desgracia, la víctima había sido aislada, torturada y violentada sexualmente, hasta morir durante la agresión.

Kimberly Leach: ¿cómo murió la última víctima de Ted Bundy ...
Kimberly Leach, niña de 12 años y víctima de Ted Bundy. Se dice que Kimberly fue la última víctima de Ted.

El caso de Kimberly Leach sembró más terror del que normalmente se había acostumbrado para este personaje, pues ahora comenzaba a fijarse en víctimas más jóvenes y más indefensas. El caso de Kimberly había sido muy sonado por tratarse de un infante y fue hasta ocho semanas después que se supo el paradero del cuerpo. Los actos de Bundy se habían vuelto cada vez más monstruosos y parecía querer compensar el tiempo perdido, pues las victimas aumentaron en muy poco tiempo.

Luego del asesinato de Leach, Bundy fue arrestado en Florida por conducir un auto con reporte de robo, hasta que formalmente lo detuvieron y pudieron identificarlo. Bundy enfrentaría el que sería su último careo con la justicia, el cual esta vez no sería nada corto.

En junio de 1979, Bundy era acusado por lo que muchos llamaron “los crímenes de la década”. Tras un juicio largo y aún con su propia representación, las evidencias contra Bundy eran aplastantes, habían muchos testigos que podían reconocerlo (entre ellos, mujeres que habías sido sus víctimas). Él siempre mantuvo su postura de inocencia y después de una deliberación de casi siete horas, el jurado decidió su culpabilidad. Bundy no manifestó remordimientos ni culpas, simplemente replicó que había sido víctima de una farsa, pues el juicio era injusto y abusivo; no pidió clemencia, pues él no había cometido los delitos de los que se le acusaba. El 24 de julio de 1979, Ted Bundy fue sentenciado a morir en la silla eléctrica, por el homicidio de dos mujeres y agresiones a dos chicas universitarias en Florida.

Ted Bundy en 1979 al salir de la corte en Florida.

EL FINAL DEL ASESINO SERIAL

Ya sentenciado a muerte, en enero de 1980, Bundy fue acusado del homicidio de la menor Kimberly Leach, y llevado nuevamente a juicio, durante el cual recurrió a una ley que decía que toda declaración nupcial realizada frente a autoridades judiciales era válida, así que con la audacia que caracterizaba a este personaje, Bundy le pidió matrimonio en plena audiencia a una de las seguidoras que había ganado por su fama a nivel nacional. Así es ¡Le pidió matrimonio a una groupie que lo seguía por sus delitos! Así que actuando dentro del margen legal posible, Bundy contrajo matrimonio con la presidenta de su club de fans. Se cree que este acto lo hizo por desesperación y para tratar de ganar carisma con el jurado, sin embargo, un par de horas después fue sentenciado nuevamente a muerte.

Para poder capturar a Ted Bundy nadie lo tuvo fácil, pues puso de cabeza a tres estados y a un sinfín de elementos policíacos, por lo que tampoco haría de su muerte algo fácil. Continuando con su propia representación, obtuvo numerosos retrasos a la ejecución, la primera el 4 de marzo de 1986, además de la del 2 de julio de 1986, unos quince minutos antes de la hora programada para morir, y una vez más el 18 de noviembre, a tan solo siete horas de la ejecución. Este criminal había sido sentenciado a muerte en 1979, sin embargo, usando sus conocimientos en leyes y su carisma y fama, logró evadir la muerte durante diez años .

Bundy siempre mostró calma y serenidad durante sus juicios, aunque al final sus argumentos legales eran absurdos y desesperados.

Pero cuando Bundy vio que era un asunto perdido, comenzó a colaborar con la policía a través de un periodista; el asesino por fin confesaba todos y cada uno de sus crímenes con tal de comprar más tiempo de vida. No hubo más que decir y luego de interminables juicios y una cansada búsqueda de justicia, Bundy fue electrocutado el 24 de enero de 1989. El mal había muerto.

A Ted Bundy se le conoció como: “la reencarnación del mal”, quienes lo llamaron así, fueron los mismos que llegaron a socializar con el asesino. Al final de su vida se le imputaron 36 asesinatos de diferentes mujeres, sin embargo, hay patologías que indican que pudo haber sido el autor de más de 100 homicidios.

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¿Quién es Ted Bundy?

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Por AlexelJues. Abogado reptiliano aficionado a la felicidad. ¡¡Sígueme en twitter e Instagram para cosas geek!!

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