La policía de la memoria. Yoko Ogawa

Publicado por Patricia Munguía en

Yoko Ogawa libro

El lenguaje de los recuerdos

El universo distópico imaginado por Yoko Ogawa en “La Policía de la memoria” fue un grato descubrimiento en mi búsqueda de historias creativas y estimulantes.

Antes de encontrarme con este libro en los pasillos de una librería, no conocía nada acerca de esta prolífica autora nipona, galardonada con notorios premios como el Akutagawa, el Yomiuri o el Tanizaki.

El relato tiene como base la distopía, sin embargo, el desarrollo de la trama te conduce, poco a poco, a un inesperado final, el cual deja un poco de lado dicho contexto para centrarse en el drama humano.

¿De qué va?

En una isla de paradero desconocido, los habitantes del lugar están sometidos a un fenómeno del que nunca sabemos la causa ni el origen: la desaparición de objetos, seres vivos, conceptos y recuerdos relacionados con todo aquello que ha sido borrado.

Algunas personas son inmunes a esta condición, lo cual las convierte en parias perseguidas por la policía de la memoria. Una vez que son apresadas no se sabe cuál es su paradero y casi nunca se les vuelve a ver con vida.

La protagonista, de la que no conocemos el nombre, de hecho, nunca se menciona el nombre de ningún personaje, es una escritora cuya madre fue víctima de la policía de la memoria.

A pesar de que para ella no representa problema alguno adaptarse a los designios del olvido que se cierne sobre su realidad, no alcanza a comprender por qué son perseguidas aquellas personas incapaces de olvidar.

Al descubrir que su editor, el señor R, correrá la misma suerte que su madre, decide construir un refugio en su casa para ofrecerle así un poco de protección. Para realizar esta labor, recibe la generosa ayuda de un hombre mayor con el que comparte una amistad fraternal.

La tensión y el peligro aumentarán a medida que la organización que dirige los cuerpos policiales intensifica la búsqueda y aprehensión de los fugitivos, y al mismo tiempo, las desapariciones se tornan cada vez más aterradoras.

Lo que me gustó y lo que no tanto

Debido a que el relato está escrito en primera persona, carecemos de mucha información de contexto, ya que la joven protagonista desconoce por completo el origen de las desapariciones. Tampoco se sabe nada del exterior, es decir, si fuera de esa isla todo el mundo vive de la misma manera.

La autora deja muchos temas sin resolver o abiertos, no sé si la intención fue dejar todo a la imaginación de quien está leyendo, sin embargo, en lo personal, me hubiese gustado tener más información para poder ampliar mi visión sobre esa localidad en la que acontecen tan extraños fenómenos.

Nunca sabemos por qué desaparecen las cosas, ni si alguien lo decide o si es un fenómeno natural, tampoco conocemos la época en la que transcurre el relato, ni siquiera se nos da el nombre de los personajes, la única mención es el apellido de la familia Inui y la inicial del editor, el señor R.

Aunque no está escrito en forma de diario, podría funcionar como tal, y quizá así se entendería que no contextualice nada, pues de alguna manera, el propio personaje es parte de la población que está sometida al olvido y en su mente no hay posibilidad para imaginar un mundo más allá de la costa.

En este sentido, el hecho de no revelar nombres tendría la intención de proteger a todos los involucrados, en caso de que las autoridades conozcan el contenido de esta narración. Todos estos huecos en la historia no hacen más que generar preguntas sin respuestas.

No parece ser una sociedad alienada, sin embargo, los habitantes que pierden sus recuerdos tampoco muestran mucho interés por cambiar sus circunstancias, lo cual plantea varias cuestiones relacionadas con el papel de la memoria como constructo social y cultural.

Las únicas personas que tratan de escapar, y hasta donde nos deja ver la autora, de manera infructuosa, son aquellos que aún conservan la memoria.

La policía de la memoria. Yoko Ogawa

Otra incógnita sin resolver es el propio proceso de desaparición, del cual no tenemos ningún indicio que nos permita determinar ni su origen, ni su propósito ni la manera en la que ocurre tanto en el mundo físico como dentro del cerebro humano.

Por ejemplo, cuando algún animal u objeto desaparece, no se observan muertes masivas ni desvanecimientos repentinos, los seres vivos que aún están en manos de los humanos, simplemente se los deja ir y no se sabe adónde parten.

En fin, la premisa de la historia es tan interesante que seguramente también te generará diversas inquietudes y reflexiones, así que, como siempre, te invito a que leas a Yoko Ogawa y nos compartas tus opiniones.

https://x.com/rosemary_night/status/1794315622027030576

Por Patricia Munguía Correa, ¡síguela en twitter o en Instagram!

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