Review: La Sustancia
Esta película se sufre de principio a fin y cuando piensas que no puede ir más allá, redobla la apuesta
Esta película se sufre de principio a fin y cuando piensas que no puede ir más allá, redobla la apuesta
La obra literaria más emblemática de Arthur C. Clarke (1917-2008) es, sin lugar a dudas, “2001: Una odisea espacial” (1968), conocida, en mayor medida, por la película homónima, dirigida por Stanley Kubrick a finales de la década de los 60, en la cual el científico británico participó como guionista.
Cuando el panorama es más oscuro para Arthur aparece Harleen, la única persona que parece entenderlo y quien le hace recordar el oscuro triunfo que fue la violencia desatada de Joker. Así, las fantasías románticas de Arthur parecen volverse realidad en un idilio musical que llena su mundo de ilusión.
Esta obra ofrece un recorrido por 43 relatos que recuperan y revisitan la memoria de Lucia Berlin (1936-2004); una mujer cuya vida estuvo marcada por el alcoholismo y la escritura, pero que a diferencia de autores masculinos, como Hemingway o Bukowski, entre muchos otros, su enfermedad no se atribuyó a su personalidad artística.
En One hit wonder (2015), Joselo Rangel, integrante de Café Tacvba, nos presenta una antología de 20 relatos breves, en la cual aparecen diferentes personajes cuya vida está relacionada de alguna manera con la música.
Tenía una expectativa mixta respecto a esta película. Por un lado no recuerdo haber visto un periodo promocional tan largo e invasivo. Estaba hasta en la sopa el jodido Deadpool. Por otra parte, se trata de una serie que hace comedía con el género de superhéroes y a las alturas de la tercera entrega parece que sería la parodia de la parodia.
Muchos son los autores que han reflexionado sobre la escritura, algunos ejemplos destacados son El arte de la novela (1986), de Milán Kundera (1929-2023), Diarios (1948), de Franz Kafka, Zen en el arte de escribir (1990), La enfermedad de escribir (2020), de Charles Bukowski o El camino de la escritura (2023), de Julia Cameron, títulos a los que Haruki Murakami se suma con De qué hablo cuando hablo de escribir (2015).
La escena en la que el joven baterista Ruben cae repentinamente en un estado de sordera casi absoluta está tan bien logrado que como espectador sientes que te has quedado sordo con él, acompañado de la perplejidad y el miedo supondrían un instante así.