Avatar: Fuego y Cenizas – La irrelevancia de los odiadores
Paralelamente al éxito de Avatar surgió un reducido grupo de personas que la consideraron una obra sobrevalorada, argumentando que su historia era demasiado simple. Y la verdad que lo es.
Paralelamente al éxito de Avatar surgió un reducido grupo de personas que la consideraron una obra sobrevalorada, argumentando que su historia era demasiado simple. Y la verdad que lo es.
Todas las personas que me preguntaron que opinaba de Emilia Pérez (2024) esperaban que la defendiera con mi usual postura de contreras, pero para su sorpresa mi respuesta fue que es una película mediocre, de mal gusto y explotadora. Afortunadamente estuvimos de acuerdo, aunque les parecía ligeramente sospechosa la falta de odio e indignación en mi tono de voz…
Esta película se sufre de principio a fin y cuando piensas que no puede ir más allá, redobla la apuesta
La obra literaria más emblemática de Arthur C. Clarke (1917-2008) es, sin lugar a dudas, “2001: Una odisea espacial” (1968), conocida, en mayor medida, por la película homónima, dirigida por Stanley Kubrick a finales de la década de los 60, en la cual el científico británico participó como guionista.
Cuando el panorama es más oscuro para Arthur aparece Harleen, la única persona que parece entenderlo y quien le hace recordar el oscuro triunfo que fue la violencia desatada de Joker. Así, las fantasías románticas de Arthur parecen volverse realidad en un idilio musical que llena su mundo de ilusión.
Tenía una expectativa mixta respecto a esta película. Por un lado no recuerdo haber visto un periodo promocional tan largo e invasivo. Estaba hasta en la sopa el jodido Deadpool. Por otra parte, se trata de una serie que hace comedía con el género de superhéroes y a las alturas de la tercera entrega parece que sería la parodia de la parodia.
La escena en la que el joven baterista Ruben cae repentinamente en un estado de sordera casi absoluta está tan bien logrado que como espectador sientes que te has quedado sordo con él, acompañado de la perplejidad y el miedo supondrían un instante así.